Llama la policía, rompe la puerta, -donde está el "delito"-, que delito? el delito! escarban y rompen, afanados en la empresa de la justicia, de la que bien saben escapar los políticos y otros delincuentes, de los malos. Por fín. No está el plano de la bomba, el archivo pederasta, los restos de las drogas, el arma sin licencia, el historial de desfalco de las tarjetas de crédito, el pedazo de brazo de la víctima del caníbal, o los panfletos pro paramilitares para hacer limpieza de la basura humana -que en realidad sería el suicidio-, ni la caleta guerrillera para quitarle la vida o libertad a un secuestrado inocente de su maldita revolución de la extorsión. Porque éste criminal hizo algo peor, recordó un amor roto, unos amigos que ya no están, o una tarde de verano, y ese fué el estímulo a esa motivación criminal, que me hizo bajar una canción sin la licencia de las multinacionales del arte, que harán todo lo posible por proteger la cultura. Valga decir que el acetato si lo compré, y aunque no prueba nada, los invito a buscarlo en la azotea de la casa de mis padres, a 12 mil kilometros de distancia. Aquí está Sras. y Sres.
El Cuerpo del Delito:
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